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La industria ya corre hacia 5G Advanced, pero ¿para qué lo necesitamos si el 5G básico sigue sin funcionar?

Torre de 5G - Imagen ilustrativa

5G Advanced, la evolución silenciosa que nadie pidió

Mientras la mayoría de los consumidores todavía se preguntan qué diferencia real ofrece el 5G respecto al 4G, la industria de las telecomunicaciones ya está promocionando su próxima iteración: 5G Advanced. Con promesas de redes “AI-native“, capacidades de Extended Reality y eficiencia energética revolucionaria, la narrativa suena familiar. Demasiado familiar.

Pero la realidad detrás de 5G Advanced revela una industria atrapada en un ciclo vicioso: incapaz de monetizar las inversiones masivas en 5G básico, los operadores ahora enfrentan la presión de invertir en una evolución que requiere una infraestructura que la mayoría ni siquiera tiene desplegada. Es una paradoja técnica y comercial que pocos están dispuestos a discutir abiertamente.

El prerequisito que nadie tiene

Es aquí está el problema fundamental que la industria prefiere no mencionar en sus presentaciones corporativas: 5G Advanced requiere 5G Standalone (SA) para funcionar. Y es por eso que la mayoría de los operadores simplemente no lo tienen.

Los números son reveladores. A mediados de 2025, solo 77 operadores en 43 países han lanzado 5G Standalone comercialmente. Esto representa aproximadamente el 35% de los operadores a nivel global. El resto está operando con 5G Non-Standalone (NSA), una arquitectura que esencialmente ancla las conexiones 5G a núcleos de red 4G. Es 5G con ruedas de entrenamiento, y esas ruedas no se pueden simplemente quitar.

¿Por qué esto importa? Porque 5G Advanced, formalmente introducido con el Release 18 completado en 2024, fue diseñado desde cero asumiendo una arquitectura SA. Las características que definen 5G Advanced,desde AI/ML integrado hasta network slicing verdaderamente dinámico,+

no pueden implementarse completamente sobre la arquitectura híbrida NSA. No es solo una limitación de software; es una restricción arquitectónica fundamental.

En Estados Unidos, T-Mobile anunció en abril de 2025 que tiene la primera red 5G Advanced nacional, un logro técnico real que contrasta marcadamente con la situación de la mayoría de operadores globales. Pero incluso este caso excepcional plantea una pregunta incómoda: ¿para qué exactamente necesitamos 5G Advanced si el 5G básico todavía no ha demostrado su valor para la mayoría de los usuarios?

Las características que suenan impresionantes (en papel)

El Release 18, que introdujo oficialmente la marca “5G Advanced“, llegó con un catálogo impresionante de mejoras técnicas. En papel, cada una de ellas suena como una respuesta a limitaciones reales del 5G básico. En práctica, la brecha entre capacidad técnica y utilidad real es considerable.

Comencemos con AI/ML nativo. La promesa es seductora: redes que se optimizan automáticamente, que predicen y previenen congestión, que ajustan parámetros en tiempo real usando aprendizaje automático. Suena a futuro. Pero aquí está el problema: “AI-native” se ha convertido en el buzzword corporativo por excelencia, una etiqueta que se aplica a cualquier cosa que use algoritmos de optimización, sin importar cuán básicos sean.

La realidad técnica es más modesta. Lo que 5G Advanced ofrece son interfaces estandarizadas para que los operadores puedan implementar sus propios modelos de ML para optimización de parámetros de radio. Es útil, ciertamente, pero presentarlo como “inteligencia artificial nativa” es generoso en el mejor de los casos, engañoso en el peor.

Luego está Extended Reality (XR), que promete soporte mejorado para realidad virtual y aumentada. Aquí vemos el mismo patrón del 5G original: asociar la tecnología de red con casos de uso que dependen de innovaciones en otros sectores. Las mejoras en latencia y throughput son reales, pero XR enfrenta desafíos mucho más fundamentales que la conectividad: hardware incómodo, contenido limitado, y casos de uso que todavía no resuenan con consumidores masivos.

El único elemento del Release 18 con tracción genuina en el mercado es RedCap (Reduced Capability), y es revelador por qué funciona: es más barato. RedCap reduce la complejidad del módem en un 65% para dispositivos de baja banda y 50% para banda alta, lo que lo hace ideal para IoT industrial, wearables y sensores. No es revolucionario, es pragmático. Y el pragmatismo, no la revolución, es lo que realmente funciona en telecomunicaciones.

El Release 19, que se completará a finales de 2025, continúa esta tendencia con Ambient IoT y señales de activación de bajo consumo. Son mejoras incrementales valiosas para casos de uso específicos, pero están muy lejos de las promesas transformadoras que caracterizaron el lanzamiento del 5G.

El problema de monetización se agrava

Aquí es donde la historia de 5G Advanced se vuelve particularmente incómoda para los operadores. No solo están invirtiendo en una evolución del 5G sin haber monetizado exitosamente el 5G básico, sino que los únicos casos de uso con tracción económica clara presentan sus propios desafíos financieros.

Fixed Wireless Access (FWA) ha emergido como el caso de uso líder que proporciona una oportunidad de monetización para 5G. Es comprensible: en áreas donde desplegar fibra es prohibitivamente caro, FWA ofrece una alternativa. Pero los números son problemáticos. Los servicios FWA pueden costar más de 22 veces lo que cuestan los servicios de conectividad móvil tradicionales para los operadores. Y a pesar de este costo, FWA no ha generado un ROI significativo a corto o mediano plazo.

La promesa del network slicing —la capacidad de crear redes virtuales dedicadas para diferentes casos de uso— continúa siendo más teórica que práctica. En principio, un operador podría ofrecer slices dedicados para vehículos autónomos, otro para manufactura industrial, otro para servicios de emergencia. En práctica, los casos de uso que justifican pagar un premium por slices dedicados son escasos.

Esta es la paradoja central: 5G Advanced introduce capacidades técnicas genuinas para network slicing más sofisticado, pero llega en un momento en que la industria todavía está buscando casos de uso que justifiquen el slicing básico del 5G.

Los operadores están atrapados en una posición imposible. No pueden simplemente dejar de invertir en evoluciones de la red porque sus competidores lo harán, pero cada nueva inversión en 5G Advanced amplifica el problema de ROI sin resolverlo. Es una carrera armamentista tecnológica donde el premio no está claro.

La paradoja fundamental

Mientras los operadores luchan con la implementación y monetización de 5G Advanced, el 3GPP ya completó el Release 19 y ha iniciado el Release 20, que servirá de puente hacia 6G. Los estudios técnicos para 6G comenzaron en agosto de 2025. La industria está, literalmente, corriendo hacia la próxima generación antes de haber resuelto los problemas de la actual.

Este es el patrón que se repite consistentemente en telecomunicaciones móviles: cada nueva generación se anuncia con promesas grandiosas, se implementa con prisa bajo presión política y comercial, y se abandona parcialmente cuando la siguiente generación comienza a generar entusiasmo. Es un ciclo que beneficia enormemente a los proveedores de equipos —que venden nueva infraestructura con cada transición— pero que deja a los operadores con inversiones no monetizadas y consumidores con mejoras imperceptibles.

5G Advanced representa algo particularmente frustrante en este contexto: es una evolución técnicamente competente que llega en el momento equivocado, requiere prerequisitos que pocos tienen, y ofrece capacidades para casos de uso que todavía no existen a escala. No es que 5G Advanced sea tecnológicamente deficiente; es que está construyendo sobre cimientos que nunca se solidificaron completamente.

El patrón histórico sugiere que las generaciones impares (1G, 3G, 5G) tienden a ser decepcionantes, mientras que las generaciones pares (2G, 4G) resuelven problemas y ofrecen beneficios reales. Si esto se mantiene, 6G podría eventualmente cumplir lo que 5G prometió. Pero también significa que 5G Advanced podría ser la evolución de una tecnología fundamentalmente problemática, puliendo una superficie que nunca debió construirse de esa manera.

¿Evolución o distracción?

La pregunta fundamental que la industria debe enfrentar honestamente es si 5G Advanced representa una evolución genuina o es una distracción elaborada del fracaso en monetizar 5G. Los datos técnicos sugieren que es ambas cosas: hay innovaciones reales en el Release 18 y 19, particularmente en RedCap y eficiencia energética, pero estas mejoras incrementales están siendo envueltas en una narrativa de transformación que simplemente no se sostiene.

Para los profesionales que trabajan en esta industria, 5G Advanced es un recordatorio de que la excelencia técnica no garantiza éxito comercial, y que la presión por innovar constantemente puede ser contraproducente cuando los fundamentos no están resueltos. Es difícil construir el siguiente piso cuando el actual todavía está tambaleándose.

La industria necesita hacer algo que históricamente ha evitado: detenerse, consolidar, y demostrar valor real antes de correr hacia la siguiente promesa. Pero con los estudios de 6G ya en marcha y la presión geopolítica intensificándose, parece poco probable que esta pausa necesaria ocurra. El ciclo continuará, y con él, probablemente, la decepción.

By Diego Cambiaso

Comunicador Social, Desarrollador de Software y UX Designer. Blogger desde el 2006, creador de Pixelco Tech. Viajero y fotógrafo. Entusiasta del diseño, apasionado por la tecnología y el social media. EN-ES-IT