La revolución silenciosa en Tocancipá que resuelve el dilema de los datos: alta densidad y ‘free cooling’ para resistir el tsunami de la Inteligencia Artificial
El pasado jueves por la mañana, en la estratégica Zona Franca de Tocancipá (a las afueras de Bogotá ), la firma europea Ilkari presentó oficialmente su visión de infraestructura soberana ante especialistas del sector, con el propósito de demostrar que Colombia está lista para procesar cargas de trabajo críticas e inteligencia artificial (IA) de alta densidad bajo estrictas garantías de control y cumplimiento de la jurisdicción nacional.
El desafío de la soberanía digital en la era de los algoritmos masivos
La rápida adopción de la inteligencia artificial y el procesamiento de grandes volúmenes de datos están obligando a las organizaciones a reevaluar no solo dónde se guardan sus archivos, sino bajo qué leyes se rigen. Durante décadas, la tendencia dominante fue migrar de forma masiva a las nubes públicas de los llamados “hiperescaladores” (en su mayoría corporaciones estadounidenses con servidores fuera de Latinoamérica). Sin embargo, este modelo ha empezado a mostrar sus costuras en términos de costos imprevistos, latencia y, sobre todo, soberanía jurídica.

Como bien señaló Shane Paterson, fundador y CEO de Ilkari, durante el recorrido por las instalaciones: “La soberanía es fundamentalmente sobre control, confianza y la seguridad de saber exactamente dónde reside tu información”. Para Paterson, un veteran de la industria que construyó su primera sala de servidores en 1999 con apenas 30 kilovatios (kW) de potencia total (exactamente la misma capacidad que hoy en día Ilkari puede suministrar a un solo gabinete), la soberanía digital no es una moda, sino el pilar de cualquier estrategia de negocios moderna.
El fantasma del “Vendor Lock-in” y el cambio de paradigma en Colombia
Uno de los mayores temores de los departamentos de tecnología es el denominado vendor lock-in (o secuestro del proveedor). Este concepto describe la situación en la que una empresa queda cautiva de un proveedor tecnológico debido a los altos costos y dificultades técnicas que implica migrar su información a otra plataforma.
Luis Carlos Torres, Director Comercial de Ilkari, explicó con pragmatismo este escenario: “Muchos de los que migraron inicialmente a la nube pública han experimentado apagones de servicio (outages), caídas y un incremento explosivo e incontrolable en su facturación. Además, enfrentan disputas contractuales desiguales porque sus datos están físicamente en otro país”. Torres enfatizó que el ADN de Ilkari radica en evitar esta dependencia forzada: “Promovemos herramientas que impulsen la no producción del lock-in. El cliente debe tener la predictibilidad absoluta de sus costos, con precios fijos y sin letras pequeñas”.


A nivel legislativo, Colombia no se ha quedado atrás. Entidades como la Superintendencia Financiera han endurecido los marcos regulatorios mediante directrices como la Circular de Finanzas Abiertas (Open Finance), obligando a bancos, entidades de salud y empresas emergentes (Fintechs) a contar con planes de continuidad de negocio y estándares rigurosos como la norma ISO 27001. En este entorno, un centro de datos local que cumple con estas exigencias desde el primer día se convierte en un acelerador para el desarrollo de nuevos productos financieros y tecnológicos sin necesidad de realizar multimillonarias inversiones propias .
La ingeniería detrás del “Lego” de Tocancipá, la clave: alta densidad modular
En términos técnicos, el centro de datos de Ilkari en Tocancipá sobresale por su arquitectura modular. A diferencia de las instalaciones tradicionales (“Legacy”), que enfrían salas gigantescas de manera ineficiente mediante enormes unidades de aire acondicionado al final de los pasillos, Ilkari utiliza un sistema de enfriamiento integrado directamente entre las filas de servidores (In-Row Cooling).



Durante la demostración técnica, se detalló cómo estas unidades inteligentes ajustan su potencia según el calor real emitido por las máquinas: “Si un servidor está generando mucho calor, el sistema lo detecta y lo enfría de forma focalizada; si no hay carga técnica, los ventiladores disminuyen su velocidad para ahorrar energía”. Este enfoque permite alojar servidores de alta densidad (los preferidos para entrenar modelos de Inteligencia Artificial) que demandan hasta 10 kW por gabinete en la fase actual, con proyeccione s de alcanzar los 20 kW por rack en sus futuras expansiones.
Adicionalmente, el diseño contempla un “micro data center”, una solución autónoma que puede albergar de tres a ocho gabinetes con su propio suministro eléctrico, refrigeración y sistemas de extinción de incendios encapsulados, funcionando de manera independiente y sumamente ágil.
Clima e impacto ambiental, con el viento a favor de la sostenibilidad
Un factor crítico en la operación de cualquier infraestructura tecnológica moderna es su huella ecológica. Los centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad para evitar el sobrecalentamiento de los procesadores. En este aspecto, la ubicación geográfica de Tocancipá ofrece una ventaja competitiva excepcional gracias a su altitud y temperaturas estables.
El equipo de ingeniería de la planta explicó que las condiciones atmosféricas de la sabana de Bogotá permiten aplicar técnicas de Free Cooling (enfriamiento gratuito). Esto significa que, durante ciertos periodos del día, es posible aprovechar el aire frío exterior para refrigerar los servidores de forma directa, apagando casi por completo los sistemas de compresión mecánica. “Es el equivalente a apagar los motores de un avión y planear para ahorrar combustible, manteniendo el servicio operando al 100%”, explicaron los técnicos.
Sumado a esto, el 68% de la energía de la red nacional colombiana proviene de fuentes hidroeléctricas limpias, lo que apuntala la certificación SS 564 de “Green Data Centre” que ostenta la compañía, permitiendo a sus clientes avanzar en sus propias metas de descarbonización y neutralidad de carbono de manera comprobada.
Horizontes del mercado tecnológico regional
La adopción de tecnologías avanzadas como la IA en América Latina sigue un patrón progresivo, usualmente liderado por economías de mayor tamaño como México o Brasil. No obstante, el mercado colombiano se encuentra en una fase de aceleración inminente, con una demanda creciente que, según estiman los expertos de Ilkari, podría superar rápidamente la oferta de infraestructura disponible en los próximos años.
La estrategia de la compañía para mitigar este déficit no se limita al territorio local. Mientras culminan la construcción del segundo nivel de su planta en Tocancipá (un plan de expansión programado hasta 2028 que prevé una inversión global de hasta USD 60 millones), Ilkari ya extiende su presencia en geografías tan diversas como Islandia y Croacia. Esta diversificación global no solo fortalece su experiencia técnica, sino que posiciona a Colombia como un nodo neurálgico para la interconexión de datos de baja latencia entre Norteamérica, Europa y el cono sur del continente.