Internet de las Cosas permite que prosperen los jardines en las terrazas

El Internet de las Cosas permite controlar, vigilar y monitorear comportamientos de fenómenos propios del medio ambiente para ciertos fines. En conmemoración del Día Nacional del Árbol, Microsoft ha dado a conocer un jardín en la Nube, ubicado en la terraza de su sede principal en Bogotá.

Internet de las cosas, detrás del jardín de Microsoft
El Internet de las cosas, herramienta clave en el jardín en la terraza de Microsoft en Bogotá

En conjunto con su socio Lagash, la multinacional no sólo decidió proponer con su ‘jardín de la innovación’ un modelo que podrían adoptar otras compañías para contribuir a la sostenibilidad medioambiental, también busca descubrir, mostrar y comprobar algunas de las capacidades que tiene la tecnología de datos que se pueden aplicar en áreas más complejas como la agricultura de precisión y la prevención de desastres.

Cómo el IOT se puede usar para predicción de fenómenos medioambientales y climáticos

Estos sensores tendrán la capacidad no sólo de predecir comportamientos, sino de predecir tendencias de acuerdo a movimientos, cantidad de barro y de escombros, nivel del agua, etc. Eso va a permitir la prevención y anticipación de desastres”, dice Abraham Martínez, director de Cloud & Enterprise de Microsoft Colombia. “Al final, lo interesante del mundo del Internet de las Cosas es que te entrega los datos para que cualquiera pueda tomar decisiones a partir de su análisis. El tema de los jardines es sólo un ejemplo, porque con ésta tecnología tenemos 320 soluciones diseñadas para empresas de diferentes sectores”.

El Internet de las cosas

Con el boom actual del Internet de las Cosas, ha surgido una serie de desarrollos tecnológicos que le ha permitido al hombre establecer y visualizar -a través de tableros de control métricas precisas de variables como temperatura ambiente, temperatura de ríos- sus niveles de agua, luminosidad y flujo laminar, entre otros aspectos. De esta forma es posible predecir y anticipar los comportamientos de los ecosistemas para la toma oportuna de decisiones.

Uno de los campos en los que estas prácticas han tenido éxito, y en el cual Microsoft y sus socios de negocio han empezado a desarrollar proyectos, es la agricultura de precisión. El experto de Microsoft, explica que “con esto buscamos tener predictibilidad de los cultivos; que se pueda saber, por ejemplo, cómo está el pH de las plantas, qué tanta luz ultravioleta están recibiendo, si están muy cerca, si necesitan agua, si tienen exceso de agua, etc.”. Y agrega que ya usan drones para esto: “Ahora, por medio de un drone que hace fotometría, podemos identificar qué cantidad de fertilizantes o insumos necesitan las zonas cultivables”.

Adicionalmente, la multinacional de tecnología se encuentra trabajando de la mano de la empresa desarrolladora de software CNX para brindarles soluciones de analítica de datos, basadas en Azure, a compañías productoras de arroz en el país, de manera que éstas puedan predecir situaciones en sus cultivos.
Una de las contribuciones más importantes de esta tecnología es el desarrollo fértil de suelos para la cultivación agrícola y la garantía de que, por medio del análisis de datos, los productores pueden balancear de una manera exacta y matemática la aplicación de los insumos químicos en los terrenos.

Todo esto pensando en la madre tierra de tal manera que genere mejor producción sin contaminarla, lo asegura Abraham: “Lo que hemos logrado en el caso de agricultura de precisión aplicada a los cultivos de arroz es disminuir la cantidad de fertilizantes hasta un 20%. Entonces, primero, estamos hablando de un ahorro considerable en costos para los productores; y, segundo, estamos ayudando a que los cultivos, de alguna forma, sean más naturales para el consumo humano”.

Este nuevo sistema de medición es una contribución al desarrollo de la agricultura de precisión que, si bien ya se habían hecho algunas exploraciones con tecnología tiempo atrás, en la actualidad resulta más económicamente viable.

Mientras que hace unos años cada sensor de datos tenía un costo aproximado a los 25 o 30 dólares, ahora cada uno cuesta en promedio 3 dólares y cubre un área de casi 65 centímetros cuadrados”, afirma Martínez. “ahora la cosa es mucho más sencilla. Además de que estos sensores son reutilizables, esta tecnología de Internet de las Cosas es tan sencilla de usar que cualquier agricultor podría eventualmente manejarla y hacer su propia analítica; es decir que, cualquier persona podría tener un cultivo totalmente automatizado sin tener un conocimiento de tecnología altamente sofisticado.